IV DOMINGO DE CUARESMA – “LAETARE”
(CICLO C) 30 DE MARZO DE 2025
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PROGRAMAS DE CUARESMA y SEMANA SANTA 2025
PROGRAMAS DE CUARESMA y SEMANA SANTA 2025
¡Atardeceres de esperanza!
Nuestros hermanos Picu y Bienvenido García nos relatan 10 años de la misión en Nyangatom, Etiopía, quienes estarán con nosotros muy pronto para compartir en persona esta hermosa obra de evangelización.
Enlaces rápidos
Horarios regular de Misas
Lunes a viernes 6:30am y 12:15pm
Sábado 6:30pm (Vespertina de domingo)
Domingo 9:00am, 11:30 am y 6:30 pm
Agradecemos que den preferencia a hacer su ofrenda electrónicamente (ATH móvil o Givelify).
Sábado 6:30pm (Vespertina de domingo)
Domingo 9:00am, 11:30 am y 6:30 pm
Agradecemos que den preferencia a hacer su ofrenda electrónicamente (ATH móvil o Givelify).
Las confesiones serán media hora (30 min.) previo a las misas dominicales en sábado (vigila) y domingo. Si desea puede hacer cita para confesarse en la semana.
Guía para una buena confesión.
Guía para una buena confesión.
Avisos
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Próximos eventos
Vía Crucis en el Cond. Bosque de la Villa, 7:30pm.
Para quienes deseen participar de alguna peregrinación en este Año Jubilar, tenemos estas opciones:
Programa de Cuaresma
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Cosas conocidas, pero no bien sabidas
¿Por qué mortificarse? La mortificación en la vida cristiana
En este mundo hedonista esta pregunta tiene mucho sentido porque la mortificación no encuentra espacio en este ambiente. ¿De dónde saca la espiritualidad cristiana esto?
Recordemos que quien aspire a la santidad sólo tiene un modelo a seguir e imitar: Cristo “... Camino, Verdad y Vida...” (Jn 14, 6). Sin duda, Jesús vivió esta virtud desde el momento en que se encarnó, pues, aún siendo Dios, asumió nuestras limitaciones humanas: trabajo, desprecios, persecuciones, etc. hasta culminar con su pasión. Él mismo nos llamó a cargar con nuestra cruz cada día (cf. Mt 16, 24-28). Y S. Pablo nos dice: “completo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo” (Col 1, 24).
Durante toda nuestra vida; pero sobre todo en el tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos llama a la conversión (enderezar nuestro camino; cambiar nuestra actitud pecadora) que se hace sinónimo de santificación, la cual podemos alcanzar por la gracia de Dios y con nuestro esfuerzo en la oración, la penitencia y la limosna, el ayuno y la abstinencia.
De aquí que se nos invite a vivir la virtud de la mortificación como camino de santificación y desapego personal.
En primer lugar, tenemos las mortificaciones pasivas: ofrecer con amor aquello que nos llega sin esperarlo o no depende de nuestra voluntad (por ej. soportar el calor, el frío, el mal carácter de otros, etc.). Junto a éstas, otras mortificaciones sencillas en la convivencia como: ser puntuales, escuchar con atención, ser afables con los desagradables, pedir disculpas, hacer bien nuestro trabajo, poner orden en nuestras cosas, etc.
La mortificación de la inteligencia (evitar críticas, no juzgar con precipitación, mortificar la curiosidad y la imaginación) y la mortificación de la voluntad (luchar contra el amor desordenado a sí mismo, evitar que las conversaciones se centren en nosotros, etc.).
La mortificación activa de los sentidos (viviendo la sobriedad o moderación en los placeres y afectos).
La mortificación interior (por ej. controlar pensamientos inútiles).
Sabiendo la meta que perseguimos con la mortificación, ésta debe ser: alegre, continua, discreta, hecha con naturalidad (sin llamar la atención), humilde y llena de amor, porque nos mueve la contemplación de Cristo en la Cruz.
Y no olvidemos que en la práctica de esta virtud (mortificación), además de imitar a Jesús, imitamos a María, que se unió a su Hijo en este camino de santificación y corredención.
Recordemos que quien aspire a la santidad sólo tiene un modelo a seguir e imitar: Cristo “... Camino, Verdad y Vida...” (Jn 14, 6). Sin duda, Jesús vivió esta virtud desde el momento en que se encarnó, pues, aún siendo Dios, asumió nuestras limitaciones humanas: trabajo, desprecios, persecuciones, etc. hasta culminar con su pasión. Él mismo nos llamó a cargar con nuestra cruz cada día (cf. Mt 16, 24-28). Y S. Pablo nos dice: “completo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo” (Col 1, 24).
Durante toda nuestra vida; pero sobre todo en el tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos llama a la conversión (enderezar nuestro camino; cambiar nuestra actitud pecadora) que se hace sinónimo de santificación, la cual podemos alcanzar por la gracia de Dios y con nuestro esfuerzo en la oración, la penitencia y la limosna, el ayuno y la abstinencia.
De aquí que se nos invite a vivir la virtud de la mortificación como camino de santificación y desapego personal.
En primer lugar, tenemos las mortificaciones pasivas: ofrecer con amor aquello que nos llega sin esperarlo o no depende de nuestra voluntad (por ej. soportar el calor, el frío, el mal carácter de otros, etc.). Junto a éstas, otras mortificaciones sencillas en la convivencia como: ser puntuales, escuchar con atención, ser afables con los desagradables, pedir disculpas, hacer bien nuestro trabajo, poner orden en nuestras cosas, etc.
La mortificación de la inteligencia (evitar críticas, no juzgar con precipitación, mortificar la curiosidad y la imaginación) y la mortificación de la voluntad (luchar contra el amor desordenado a sí mismo, evitar que las conversaciones se centren en nosotros, etc.).
La mortificación activa de los sentidos (viviendo la sobriedad o moderación en los placeres y afectos).
La mortificación interior (por ej. controlar pensamientos inútiles).
Sabiendo la meta que perseguimos con la mortificación, ésta debe ser: alegre, continua, discreta, hecha con naturalidad (sin llamar la atención), humilde y llena de amor, porque nos mueve la contemplación de Cristo en la Cruz.
Y no olvidemos que en la práctica de esta virtud (mortificación), además de imitar a Jesús, imitamos a María, que se unió a su Hijo en este camino de santificación y corredención.
Cosas conocidas... ¡pero no bien sabidas! ¡La video serie!
¿Sabes bien la diferencia entre los pecados graves y los veniales? Acompáñanos en esta cápsula para conocer un poco más la diferencia y cómo podemos desarrollar una buena consciencia.
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Episodios pasados.
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¡Oremos todos juntos!
Por los que no oyen el llamado a la conversión.
Oración por la unidad en el matrimonio
Señor Jesús, muchas gracias por la bendición de nuestro matrimonio. Gracias por tu cuidado sobre nosotros día tras día. Gracias porque contigo podemos seguir adelante incluso en medio de las situaciones difíciles que se nos presentan.
Enséñanos a escucharnos el uno al otro con corazones y mentes abiertas, y a hablar con amor y respeto. Ayúdanos a entender las perspectivas del otro y a expresar nuestros sentimientos y necesidades de manera constructiva, para poder ser luz en el mundo.
Tú que eres esposo de la Iglesia, a quién amas y proteges y deseas ver gloriosa, santa y sin mancha ni arruga, y vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Enséñanos a escucharnos el uno al otro con corazones y mentes abiertas, y a hablar con amor y respeto. Ayúdanos a entender las perspectivas del otro y a expresar nuestros sentimientos y necesidades de manera constructiva, para poder ser luz en el mundo.
Tú que eres esposo de la Iglesia, a quién amas y proteges y deseas ver gloriosa, santa y sin mancha ni arruga, y vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Libro del mes
Acercándose la Cuaresma les proponemos el libro “La Pasión de Cristo”, de José Miguel Ibáñez Langlois. Un libro que sigue los relatos evangélicos de la Pasión de Cristo, para facilitar su contemplación al lector actual.
Horario de misas en parroquias vecinas
Ofrecemos el horario de las parroquias vecinas para que pueda asistir a misa en otras horas que les convengan. Enlaza aquí.