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Reflexión de Pascua

 

Jesús, una vez resucita va al encuentro de sus hermanos: la Magdalena, Pedro, los Apóstoles, los discípulos de Emaús... Jesús resucitado no se aparta de su comunidad, de su Iglesia. Es más, está más presente en su Iglesia que antes.

 

Si su pasión buscó reconciliarnos con el Padre, también quiso reconciliarnos entre nosotros.

 

No podemos celebrar el triunfo pascual de Cristo sin hacer comunidad, porque el resucitado sigue estando donde dos o más se reúnen en su nombre. La victoria de la Pascua no significa que al manifestar su poder el Señor se desentiende de nosotros, igualmente nosotros no podemos celebrar la fe desentendiéndonos de nuestros hermanos. La victoria pascual nos hace poderosos, no para ser “llaneros solitarios”, sino para vencer nuestro individualismo y egoísmo y trabajar por la comunión y unidad de la Iglesia en nuestra parroquia y arquidiócesis. Aun nos queda un trecho por recorrer.

 

Solemos decir que la Cuaresma es tiempo de conversión. También lo es la Pascua. Durante ésta escucharemos la lectura de los Hechos de los apóstoles. La misma nos debe servir para confrontar nuestra vida individual y comunitaria para ver si estamos siendo los discípulos e Iglesia que Jesús, muerto y resucitado desea.

 

¡Feliz Pascua de resurrección! Surrexit Dominus vere, aleluia!

P Leo